Reseña: La flor de fuego

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Título: La flor de fuego

Autora: Alba Quintas Garciandia

Editorial: Nocturna

Fecha de publicación: 03/04/2017

Páginas: 296

Saga:

Sinopsis

Nadie sabe qué ocurre en el instituto.

Estudiantes y profesores corren por el edificio e intentan salir a toda costa mientras resuenan estallidos similares a disparos… Pero eso no es posible, ¿verdad?
Una chica en la calle asegura que los ha visto entrar y, sí, iban armados. Otro alumno tiembla en la biblioteca tras haber presenciado una escena que jamás olvidará. Y John…
¿Dónde está John? ¿Por qué, cuando todos se esfuerzan por huir, él recorre los pasillos en dirección a los disparos?
Tal vez él quiera contarlo. Porque esta es la historia de John. Y la historia de John es la historia de Columbine.
O quizá no tanto.

Reseña

No voy a mentir, me leí este libro por “obligación”, entre comillas. No me esperaba para nada lo mucho que me iba a gustar.

La historia de la La flor de fuego parte de un hecho real, el tiroteo ocurrido en Columbine el 20 de abril de 1999, en el cual dos alumnos entraron al instituto armados y acabaron con un total de trece vidas, dejando a otras venticuatro personas heridas. Sin embargo, este libro es, ante todo, una novela. No pretende ser una crónica ni una noticia, pretende ser ficción. Y, para ello, la autora se vale de Jhon y sus amigos, personajes totalmente ficticios, de la mano de quienes conoceremos esta historia.

Jhon será, no sólo el protagonista de la historia, sino también su principal narrador. Esto es un punto muy bueno de la novela, pues a través de los ojos de Jhon podemos involucrarnos en la historia de una manera que no lograríamos a través de unos ojos imparciales. Podemos incluso notar la diferencia en su manera de pensar, de reaccionar, según la etapa de su vida, haciéndole un personaje mucho más humano y complejo, que cambia y evoluciona. La única parte negativa que he podido verle a esto (y creedme que es lo único negativo que diré acerca de la novela) es que hay algunos personajes a los que me habría encantado conocer más (concretamente Lucy y Gabrielle) pero no he podido, porque Jhon no interactúa demasiado con ellas.

Hablando de los personajes, todos ellos son complejos y muy humanos. Noel y Tony, que caen bien a todo el mundo pero tienen sus demonios e inseguridades. Kit, que siempre parece enfadado con el mundo. Lucy y Gabrielle, tan distintas, una tan complaciente y la otra tan transgresora, pero igualmente buenas amigas. Emily, que también tiene sus demonios del pasado. Y… Chad y Landis, la parte “realista” de la historia. Aunque no por ello dejan de ser personajes inventados, sí que cuentan con su correspondencia en la realidad y están basados en ella.

También resulta impactante la inclusión de algunas transcripciones reales de llamadas telefónicas durante el tiroteo y de los diarios de uno de los autores del mismo (aunque estos segundos estén ligeramente adaptados). Ese ingrediente de suceso real tan bien mezclado con la invención te hace recordar que la realidad supera la ficción.

Además de todo esto, La flor de fuego da unas pinceladas a temas que no suelen ser tratados en la literatura que se etiqueta como juvenil. Temas como las enfermedades mentales, que sufre una parte tan grande de la población y, sin embargo, continúan siendo un tabú. También otros temas de los que no quiero hablar para no hacer spoiler.

Pero la razón por la que a mí, personalmente, más me ha llegado este libro, ha sido por las reflexiones que deja. La misma autora dijo que ella, con sus libros, no pretende dar mensajes, sino hacer preguntas. Y creo que consigue muy bien hacer que nos planteemos cosas.

Sé que la frase con la que se inicia este libro es “nunca un puñetazo, una bala o un bombardeo solucionaron nada”, pero me vais a permitir que sea subjetiva en este punto. Porque es muy fácil pensar que nunca dispararíamos a nadie o bombardearíamos una ciudad. Pero hay otro tema en la novela que ha llamado mi atención, probablemente porque me resulta mucho más cercano y cotidiano. Una de mis citas favoritas de la novela dice así: “¿Se puede ser culpable por el mero hecho de ver? ¿Por no ser ciego? Puede que no. Pero sí que se es por ver y escoger no hacer nada”. Nuestros actos, e incluso nuestros “no actos”, van a traer consecuencias. Y no actuar no implica no influir en esas consecuencias. En la novela, hay veces en las que Jhon decide no actuar. Y sus padres, aunque intuyan que tiene problemas, también deciden no actuar. Y sus amigos también deciden no actuar en cierto momento. Es sencillo identificarse con esto, y resulta aterrador. Porque, tal y como aparece en el inicio de la segunda parte de la novela:

“Debemos tomar partido. La neutralidad ayuda al opresor, nunca a la víctima. El silencio alienta al torturador, nunca al atormentado”. Elie Wiesel.

Y esta es la reflexión con la que yo me quedo. Por mi parte, no le doy un 5 a la novela únicamente porque me habría gustado tener menos a unos personajes y más a otras. Por lo demás, maravillosa en todos los sentidos.

4,5/5

Propósitos literarios para mayo

Hoy empieza mayo y me he dado cuenta de que todavía no he escrito ninguna entrada sobre mí. No es que piense que os interesa mi vida, pero considero que en un blog literario es importante compartir un poco sobre quién eres y sobre experiencias en este ámbito.

Así pues, he decidido aprovechar que hoy mismo me he descargado la mini guía de organización para escritores de MJ (y me siento muy productiva gracias a ella) para hablar un poco de mayo y de mis próximos propósitos.

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Aquí mi fabulosa agenda de Moderna de Pueblo

Para empezar, mayo es un gran mes para mí porque termino las prácticas de la universidad. Que sí, que todavía me queda el TFG (con la correspondiente entrega de borrador marcada amenazadoramente en un fabuloso tono morado), pero en términos de tiempo disponible la diferencia será abismal.

Por ese motivo, he decidido dejar de quejarme y decir “ya lo haré, no tengo tiempo” y empezar a trabajar un poco en mi proyecto como escritora.

Leer más

Lo primero que me he propuesto ha sido leer más. Y es que, como me han aconsejado tantas veces tantas personas maravillosas, es imposible escribir sin leer. Y, últimamente, con la excusa de estar terminando la carrera, leo muy poco.

Me he propuesto leer, al menos, tres libros este mes. Mi objetivo en Goodreads para el año es de 20 libros, pero a pesar de ser un objetivo bajito lo llevo mal, mal.

Actualmente estoy leyendo Calamity, el último libro de la saga The Reckoners de Brandon Sanderson, ya que el año pasado me leí los dos anteriores a éste. Y, cuando lo termine, tengo dos libros que quiero adquirir gracias a los blogs que leo últimamente.

El primero es Horizonte Rojo, de Rocío Vega. La culpa de esto la tiene Lulú von Flama por su maravillosa reseña, además de todas las opiniones positivas que he leído y que me están poniendo los dientes largos. El segundo es Memoria Selectiva, de David Olier, que sale a la venta este mes. Es un escritor al que sigo desde hace bastante tiempo y, después de leer el fragmento de uno de los relatos que contiene el libro, decidí que quería leerlo sí o sí.

Escribir más

Era evidente que, si intento mejorar escribiendo, tenía que proponerme escribir. De hecho, llevo un parón demasiado grande.

Por este motivo me he apuntado al curso gratuito de la UNED llamado Escritura Creativa: Fundamentos de la narración. Es la primera vez en mi vida que hago algo así, así que quizá cuente algo sobre mi experiencia por aquí. Creo que aún hay tiempo de apuntarse, en todo caso gracias a Jennifer Moraz por compartir la información en Twitter.

A parte, quizá me una a lo de escribir microrelatos en Twitter. He de reconocer que todavía me da algo de vergüenza publicar nada de lo que escribo (sí, constantemente me cuestiono si será lo suficientemente bueno), pero precisamente por eso quiero acostumbrarme a subir escritos a la red. Además, quiero probar el reto de condensar una historia a 140 caracteres. Hasta ahora lo mío eran drabbles de entre 100 y 500 palabras.

Establecer una rutina en el blog

Por último, una vez dado el paso de crear este blog, considero muy importante no dejarlo morir en ningún momento. Sé por experiencia lo increíblemente difícil que se me hace retomar algo que haya dejado durante una temporada larga. Por eso mismo quiero empezar a escribir en el blog de forma semanal.

Ya he creado una lista de futuros temas y poco a poco confío en habituarme a escribir por aquí. Así que espero que pronto este proyecto vaya navegando, aunque me conformo con no ir a pique.

Gracias por haber leído hasta aquí, seas quién seas, eres una gran persona ^^

¡Saludos y hasta otra!

El principio de la Pitufina: cuando ser mujer es un rasgo de personalidad

¡Saludos! Hoy vengo a hablar de un término que descubrí hace poco y que me llamó muchísimo la atención. Tal y como veis en el título del post, se trata del principio de la Pitufina.

pitufina
La susodicha

Prácticamente todos y todas conocemos a los famosos Pitufos. Se trataba de una serie de dibujos sobre una aldea poblada de diminutos seres azules. Todos estos seres azules eran personajes masculinos excepto una.

Pero eso no es todo. Los pitufos tenían nombres divertidos como pitufo gruñón, pitufo bromista, pitufo vanidoso… dependiendo de su principal rasgo de personalidad. Sin embargo, el nombre de esta única pitufa es pitufina. No es la pitufa graciosa, ni la pitufa fiestera, ni la pitufa estudiosa. Es solamente la pitufina y, para más inri, en diminutivo.

Estas son las dos principales características del principio de la pitufina. Cuando hablamos de una obra ficticia que cumple este principio, nos referimos a una obra en la cual el protagonismo de la historia recae sobre un grupo de personajes, de los cuales solamente uno es una mujer.

Y muchas veces, el hecho de ser mujer ya es suficiente para definir su personalidad. O sea, es una mujer, va a ser fan del rosa, cursi, romántica y demás clichés baratos.

digimon frontier
El extrovertido, el introvertido, el amable, el gracioso, el miedoso y… la chica.

Algo falla cuando ser mujer es un rasgo de personalidad. Y, sobre todo, algo falla cuando ser una en un grupo de 6 o 7 personajes es lo normal. Y si, por el contrario, se trata de una serie con un grupo de 3 o 4 chicas y un chico, entonces es una serie dirigida a chicas. No es una serie para todos los públicos.

Dora y sus amigos en la ciudad
Me pregunto cuántos padres y madres pensarán que esta serie está dirigida a sus hijos y no solo a sus hijas.

Creo que, las personas que creamos o queremos crear ficción, debemos revisarnos con más motivo que el público general en todos estos aspectos. Hay ciertos aspectos que considero que están relacionados con este principio, además de lo más obvio, y por ello quería comentarlos también.

Para empezar, es curioso cómo, cuando una obra tiene una protagonista femenina, es más sencillo pensar: “listo, ya está, tenemos una chica fuerte e independiente, no hay machismo por aquí”. Pero después vas al resto de personajes y te encuentras con su amigo, su novio, su profesor, su hermano, el villano, el conductor del autobús y el señor que paseaba a su perro ese día. ¿Y las mujeres?

Lo que vengo a decir es que poner una prota super guay está muy bien, pero también tendrá mujeres relevantes en su vida, digo yo.

Y no solo eso, también habrá mujeres en la ciudad, digo yo.

Usualmente, cuando en una serie o videojuego realizan un plano donde incluyen a un gran grupo, me fijo en si hay mujeres. Y la verdad es que muchas veces no las hay.

Por eso os aconsejo que, en ese ejército invencible de las mil espadas lleno de soldados de relleno, incluyáis mujeres. En esa reunión de ejecutivos random que discuten de finanzas antes de que el superhéroe atraviese la ventana en su lucha con el malo, haya ejecutivas. O ese taxi que toma el protagonista para ir al aeropuerto a evitar que el amor de su vida se vaya para siempre, podría estar conducido por una mujer.

Ojalá este post os haya gustado y os haya servido de algo. Sigamos trabajando por una ficción más inclusiva y diversa.

Gracias y hasta la próxima.

La crítica literaria

Muchas veces, cuando escribimos, nos encontramos con comentarios de los lectores sobre nuestras obras. Si somos aficionados que escriben fanfics, normalmente los demás usuarios cuentan con la posibilidad de dejar sus comentarios. Si hablamos ya de autores que han publicado, probablemente tanto las redes sociales (principalmente Goodreads) como otros medios del estilo de blogs o canales de Youtube, se llenen de opiniones y reseñas de su obra.

Aquí es donde aparece la figura de la crítica.

¿Una crítica es poner verde una obra?

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No. También existen las críticas positivas. El problema viene cuando la palabra crítica se dota de connotaciones negativas que no tendría por qué tener.

Una crítica es, simple y llanamente, un análisis de una obra. En dicho análisis se ponen de manifiesto los elementos que componen esa obra y cómo han sido manejados por el autor/a para que el público reciba una impresión concreta. Y que sea precisamente alguien de ese público quien manifieste cómo ve la obra es importante en tanto que el autor/a nunca va a contar con ese punto de vista por si mismo/a.

Críticas constructivas y destructivas

Se suele tildar de “crítica destructiva” todo aquel comentario que insulta o desvaloriza una obra sin aportar razones para ello. Personalmente, no considero que esto sea crítica (en el sentido de crítica artística), sino simple hate. El problema aquí es cuando las verdaderas críticas se tachan de “críticas destructivas de gente que no vale la pena” simplemente porque están redactadas desde la mordacidad, el sarcasmo o un estilo más, digamos, hosco.

Recordemos que la crítica literaria es, en si misma, un género. Quien abre su blog y escribe una reseña, está realizando una labor de escritura. Es decir, que tiene estilo. Y ese estilo puede usar el sarcasmo, la ironía o ser muy directo.

Ojo, con esto no quiero decir que nos creamos al primero que pase y diga que nuestra obra es mierda. Vamos a ver algún ejemplo de posibles comentarios:

  • Comentario 1: La trama está muy bien hilada y es muy original, pero quizá deberías trabajar un poco más en el desarrollo de los personajes, pues no me ha quedado muy claro cómo piensa Hermione en este fic. En esta escena dice X, pero en la siguiente hace Y, y no veo el paso lógico que hace para llegar de uno a otro.
  • Comentario 2: Sinceramente, este fic es basura. El personaje de Hermione está tan mal llevado que en una escena hace X y en la siguiente hace Y, porque patata. Muy creíble, vamos.
  • Comentario 3: Sinceramente, este fic es basura. La pareja de Harry x Hermione es lo peor.

El primer comentario es, claramente, una crítica constructiva, pues está señalando desde la “buena fe” un fallo del escrito. El tercer comentario, en cambio, insulta el escrito solo porque no le gusta la temática, lo cual no lo hace malo, simplemente hace que no le guste. Por tanto, lo llamaríamos “crítica destructiva”, aunque no me guste esa expresión.

Pero ¿y el segundo comentario?

Cuando leemos algo así, muchas veces nos ponemos a la defensiva. Es normal, se están metiendo con nuestro escrito, con aquello a lo que hemos puesto tiempo, esfuerzo, cariño… y lo tachan de basura. Sin embargo, tenemos que darnos cuenta de que está aportando exactamente las mismas razones que en el primer comentario.

Podemos estar más o menos en contra de ser tan borde, podemos pensar que esa persona es una maleducada… pero ¿está mal su crítica? Sinceramente, no considero que una persona que acaba de leer un producto más que mediocre deba, por necesidad, edulcorar su discurso solo porque pobrecito/a el autor/a.

Hemos de tener muy en cuenta, cuando hacemos pública cualquier obra, que nos estamos exponiendo a la opinión de la gente. Y esa opinión no tiene por qué ser buena. Si está fundamentada, es válida. Hacerse la víctima no va a ayudar a mejorar un escrito. Atender a la crítica, revisarse desde ese ángulo, contrastar opiniones… ese tipo de respuestas sí que pueden ayudar a que tu próximo escrito sea mucho mejor.

Afrontar las críticas

Vamos a ver, desde ya dejo claro que no soy ninguna experta. Hablo desde mi experiencia y me gustaría conocer otros puntos de vista. Pero desde el mío, lo principal cuando se trata de encajar una mala crítica es tener claro que nadie te está atacando a ti como persona, sino a tu obra. (Es más, si te están atacando a ti como persona, no es una crítica, es un troll o hater o como se le quiera llamar)

Lo que quiero decir con esto es que una obra literaria es el resultado de un proceso que ha requerido trabajo, esfuerzo y dedicación. Si el resultado no ha sido el esperado, simplemente ha fallado alguna de estas cosas: requería más trabajo, más desarrollo, más documentación… Y nada de esto quiere decir que seas mal escritor/a, pues todo el mundo cometemos errores.

En el arte, existe la falsa concepción de que las cosas llegan por “inspiración” y por talento y, por tanto, si el resultado no es bueno, es que “no estabas inspirado/a” o, peor, no tienes talento. Pero nada más lejos de la realidad. Hay que mentalizarse de que es trabajo y, si no sale bien, hay que seguir trabajando en ello.

Y vosotros/as ¿qué opinión tenéis sobre este tema? Me encantaría conocer vuestro punto de vista.

Hasta la próxima.